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¿Bajón posparto o depresión posparto?

Por qué la melancolía posparto y la depresión posparto son dos cosas distintas y cómo reconocer la diferencia

16 Min. Lesezeit

Las primeras semanas tras el parto son un estado de excepción

Nace una criatura y, con ella, todo cambia de golpe: el sueño, el cuerpo, el equilibrio hormonal, la vida cotidiana, la propia identidad. Que las emociones vayan como en una montaña rusa en esta etapa no es raro. Es más bien la norma.

Justo por eso vale la pena separar bien los conceptos, porque no toda lágrima tras el parto es una depresión, y no todo ánimo decaído desaparece por sí solo. Entre el muy frecuente bajón posparto (a menudo llamado «melancolía posparto» o «baby blues») y una depresión posparto que requiere tratamiento hay una diferencia decisiva, y conocerla puede cambiar mucho.

Una cosa por delante, porque es lo más importante: si no te encuentras bien tras el parto, eso no es un fracaso ni una debilidad. No dice nada sobre si quieres a tu bebé o sobre si eres una buena madre o un buen padre. Los bajones de ánimo posnatales son frecuentes, hay que tomarlos en serio y son tratables.

Importante antes de empezar: este texto no sustituye un diagnóstico, una valoración médica ni un tratamiento. Si ahora mismo te encuentras muy mal, más abajo encontrarás contactos de emergencia disponibles las 24 horas.

Melancolía posparto o depresión: ¿cómo reconozco la diferencia?

El bajón posparto suele empezar pocos días después del parto, a menudo alrededor del tercer al quinto día. Muchas madres lo experimentan: llantos repentinos, irritabilidad, cambios de humor, agotamiento, la sensación de estar desbordada. Está muy ligado al reajuste hormonal tras el parto y a la falta de sueño. Lo decisivo: es pasajero y suele remitir por sí solo en pocos días, hasta unas dos semanas. No necesita tratamiento, sino comprensión, alivio y sueño, en la medida de lo posible.

La depresión posparto (también llamada depresión posnatal o depresión perinatal) es otra cosa. Puede empezar de forma gradual, a veces semanas o meses después del parto. Pero sobre todo: no desaparece por sí sola, sino que persiste, a menudo durante semanas, y es más profunda. El servicio de salud británico NHS la describe como una forma de depresión que muchas madres y padres pueden experimentar tras el parto y que necesita ayuda médica, cuanto antes mejor (NHS: Depresión posnatal).

Una regla orientativa: en la melancolía posparto se alternan los momentos buenos y malos, y la tendencia va hacia arriba. En una depresión posparto el ánimo permanece bajo de forma duradera, y la vida cotidiana con la criatura se siente cada vez más sin fuerzas, sin alegría o vacía.

Melancolía posparto frente a depresión posparto de un vistazo

Melancolía posparto (bajón posparto)
Inicio: pocos días tras el parto
Duración: algunos días hasta unas dos semanas
Intensidad: cambios de humor, llanto, irritabilidad, pero con momentos buenos
Evolución: remite por sí sola
Qué ayuda: alivio, sueño, comprensión
Depresión posparto
Inicio: posible de semanas a meses tras el parto
Duración: persiste, a menudo durante semanas
Intensidad: abatimiento persistente, falta de alegría, vacío, sentimientos de culpa
Evolución: no desaparece por sí sola
Qué ayuda: valoración y tratamiento médicos
Orientación, no un diagnóstico. En caso de duda vale siempre lo mismo: mejor buscar ayuda médica una vez de más que demasiado tarde.

¿Qué síntomas apuntan a una depresión posparto?

Una depresión posparto no se manifiesta igual en todas las personas. Señales frecuentes son:

  • Ánimo decaído persistente, tristeza o una sensación de vacío interior durante la mayor parte del día
  • Pérdida de alegría e interés, incluso por cosas o personas que antes eran importantes
  • Agotamiento y falta de energía que van más allá de la falta normal de sueño con un recién nacido
  • Problemas de sueño independientes del bebé, por ejemplo no poder dormir aunque la criatura duerma
  • Fuertes sentimientos de culpa, sensación de no valer nada o la sensación de fracasar como madre o padre
  • Dificultades para crear un vínculo con la criatura o una sensación de distancia hacia el propio bebé
  • Ansiedad, preocupaciones, irritabilidad o pensamientos que dan vueltas
  • Pensamientos de hacerte daño a ti misma o al bebé

Importante: una depresión posparto no afecta solo a las madres. También los padres y las parejas pueden desarrollar una depresión tras el nacimiento de una criatura. Y no depende de cuánto se haya deseado o se quiera a la criatura. La depresión es una enfermedad, no una cuestión de carácter.

Cuántas madres y padres se ven afectados no puede fijarse en una cifra exacta, el rango depende de la definición y del método de medición. La melancolía posparto afecta a una gran parte de las madres en los primeros días tras el parto. Una depresión posparto es menos frecuente, pero en absoluto una excepción: la Organización Mundial de la Salud estima que en todo el mundo alrededor del 13 por ciento de las mujeres experimentan un trastorno mental tras un parto, sobre todo una depresión (OMS: Salud mental materna). Es un tema de salud relevante y a menudo desatendido.

No solo depresión: la ansiedad y la rara psicosis posparto

Las cargas posnatales tienen más de una cara. Junto a la depresión aparece con frecuencia una ansiedad posparto: preocupaciones que dan vueltas en torno a la salud del bebé, tensión constante, sensaciones de pánico, el impulso de comprobar una y otra vez si la criatura sigue respirando. Puede aparecer sola o junto con una depresión, y es igual de tratable.

Hay que distinguir con claridad de esto la psicosis posparto. Es rara, pero suele empezar de forma repentina en los primeros días o semanas tras el parto, y es una urgencia psiquiátrica. Señales son, por ejemplo, confusión, fuerte agitación, pérdida del contacto con la realidad, delirios, alucinaciones o un estado de ánimo que cambia con extrema rapidez. Si notas síntomas así en ti o en una persona que acaba de dar a luz, no esperes, busca ayuda médica de inmediato (emergencias 112 o el servicio de urgencias más cercano). También la psicosis posparto es muy tratable, cuanto antes mejor.

Señales de alarma ante las que debes buscar ayuda de inmediato

No esperar. Emergencias 112 o el servicio de urgencias más cercano
!Pensamientos de hacerte daño a ti misma o al bebé
!La sensación de perder el control
!Confusión, fuerte agitación, pérdida de la realidad
!Delirios o alucinaciones
!Estado de ánimo que cambia con extrema rapidez
!Ya no puedes cuidar de ti misma ni de tu criatura
Estas señales son una urgencia médica, no un motivo de vergüenza. En caso de duda, llama de inmediato.

Cuando es una urgencia: busca ayuda de inmediato

Si tienes pensamientos de hacerte daño a ti misma o a tu bebé, o si tienes la sensación de perder el control, busca ayuda de inmediato, por favor. Es una urgencia médica, no un motivo de vergüenza. Llama a emergencias al 112, acude al servicio de urgencias más cercano o pide a una persona de confianza que te acompañe.

En España puedes llamar de forma gratuita y las 24 horas a la Línea 024 de atención a la conducta suicida y al Teléfono de la Esperanza, 717 003 717. Estos pensamientos no significan que seas una mala madre o un mal padre. Son un síntoma que puede tratarse, y hay personas que ayudan sin juzgar.

Si en esos momentos no te sientes segura, no te quedes a solas con tu bebé. Entrégaselo a alguien de tu confianza y, al mismo tiempo, busca ayuda.

¿Qué es el cuestionario EPDS?

Para reconocer pronto los bajones de ánimo posnatales existe un instrumento de cribado consolidado: la Escala de Depresión Posnatal de Edimburgo, abreviada EPDS. Fue presentada en 1987 por Cox, Holden y Sagovsky (Cox, Holden y Sagovsky, 1987), específicamente para el periodo en torno al parto, y consta de diez preguntas breves referidas a los últimos siete días. Matronas, ginecólogas, médicos de familia y pediatras la emplean con frecuencia para obtener indicios de una posible depresión posparto. También las guías clínicas recomiendan preguntar de forma rutinaria por la salud mental durante el embarazo y el posparto, por ejemplo la guía británica NICE (Guía NICE CG192).

El EPDS está pensado a propósito para ser de bajo umbral y pregunta, entre otras cosas, por la alegría, las preocupaciones, el sueño, la tristeza y el riesgo para una misma. Una puntuación más alta es un indicio, no un veredicto. La última pregunta (ítem 10) pregunta directamente por pensamientos de hacerte daño a ti misma. Una respuesta llamativa aquí debe tomarse siempre en serio y pasar de inmediato a manos médicas, con total independencia de la puntuación total.

Y aquí está el punto decisivo: el EPDS es un cribado, no un diagnóstico. Puede llamar la atención sobre algo que debería mirarse con más detalle. La valoración y el diagnóstico propiamente dichos corresponden a manos médicas o psicoterapéuticas. Una puntuación llamativa no significa automáticamente «depresión», y una puntuación normal no significa que todo esté bien si te sientes mal. Tu propia percepción cuenta siempre. Si no te encuentras bien, eso ya es motivo suficiente para hablar con un o una profesional, con independencia de cualquier cuestionario.

¿Cuándo debería buscar ayuda médica?

Una orientación sencilla: si el ánimo bajo se prolonga más de unas dos semanas, no mejora o empeora, es una señal clara para buscar ayuda médica. Igualmente, si apenas puedes con la vida cotidiana con la criatura, si ya no sientes alegría o si los sentimientos de culpa y las preocupaciones no te sueltan.

Los primeros lugares a los que acudir son:

  • Tu matrona, que de todos modos te acompaña en el periodo posparto
  • Tu ginecóloga o ginecólogo
  • Tu centro de atención primaria, que también puede derivarte a servicios especializados
  • Servicios de asesoramiento especializados en torno al embarazo y la primera crianza

Las depresiones posparto son muy tratables, por ejemplo mediante psicoterapia, conversaciones de apoyo, alivio en la vida cotidiana y, si hace falta, medicación. También durante la lactancia existen opciones de tratamiento que pueden valorarse con un o una profesional. Cuanto antes llegue la ayuda, antes se suele remontar, para ti y para tu criatura.

¿Cómo puede ayudar el seguimiento en esta etapa?

Aquí la cosa se vuelve delicada, por eso este punto se formula con claridad: el seguimiento del estado de ánimo no es una herramienta de diagnóstico y no sustituye ni al EPDS ni a una valoración médica ni a una terapia. Al contrario, precisamente en esta etapa tan sensible el seguimiento no debe llevarte a autodiagnosticarte ni a meterte preocupaciones en la cabeza.

Lo que el seguimiento sí puede hacer es algo distinto y más modesto: hace visible la evolución. En las primeras semanas tras el parto los días se difuminan. La falta de sueño hace difícil recordar cómo era hace una semana. Una breve anotación diaria, sincera y sin presión, te ayuda a reconocer siquiera la diferencia entre «fluctúa, pero va mejorando despacio» y «sigue bajo o va a peor». Es justo esa diferencia la que separa la melancolía posparto de una depresión.

Y si buscas ayuda médica, una evolución así resulta valiosa. En lugar de «me encuentro mal de alguna manera» puedes mostrar: «Desde hace tres semanas el ánimo está bajo de forma continua, el sueño está alterado con independencia del bebé». Eso vuelve concreta una conversación y ayuda al o a la profesional a valorarte mejor. Cómo leer patrones a lo largo de semanas lo describe el artículo Reconocer patrones de ánimo. Hasta qué punto influye el sueño en ello, precisamente en esta etapa, lo muestra Cómo el sueño influye en tu estado de ánimo.

Una posible evolución tras el parto

Día 3 a 5
Pueden aparecer cambios de humor y llanto. Frecuente y casi siempre pasajero.
Hasta aprox. la semana 2
El bajón posparto suele remitir por sí solo, el ánimo se estabiliza.
Si se prolonga más tiempo
Si el ánimo sigue bajo más de dos semanas o empeora: buscar ayuda médica.
En cualquier momento ante pensamientos de crisis
Ante pensamientos de hacerte daño a ti o al bebé: buscar ayuda de inmediato (112 o 024).
Orientación esquemática, no una evolución médica. Cada persona es distinta.

Qué pueden hacer la pareja y el entorno

Nadie lleva bien en soledad los bajones de ánimo posnatales. El entorno suele ser el primero en notar que algo no va bien, y lo más importante que puede hacer es estar presente, sin juzgar. En concreto ayuda: asumir tareas para que sea posible dormir. Escuchar sin ofrecer soluciones de inmediato. Mencionar el cambio con cuidado, en lugar de pasarlo por alto. Y, en caso de duda, organizar juntos la primera cita, con la matrona, la médica o el servicio de asesoramiento.

Importante saberlo: también el entorno puede verse afectado. Los padres y las co-madres o co-padres desarrollan también depresiones tras el parto, a menudo de forma más silenciosa y menos hablada. Quien colabora en el cuidado de la criatura y se siente de forma duradera vacío, irritable o desbordado tiene el mismo derecho a buscar ayuda. Valen los mismos lugares a los que acudir.

No tienes que cargar con esto sola

Si lees este texto porque tú o una persona a la que quieres no se encuentra bien ahora mismo: lo más importante es que hay ayuda y que funciona. Los bajones de ánimo posnatales están entre las cargas mejor tratables, si se toman en serio y no se queda una a solas. Habla con tu matrona, con tu médica, con un servicio de asesoramiento o con una persona de tu confianza.

El seguimiento puede ser un acompañante pequeño y sereno en esta etapa, que te ayuda a no perder de vista tu propia evolución y a hacerla tangible en la siguiente conversación. Nada más, pero tampoco nada menos. Si también te interesan las influencias hormonales en el estado de ánimo, más adelante vale la pena echar un vistazo a Estado de ánimo y ciclo. Y si estás en lista de espera para una plaza de terapia, el seguimiento durante la espera de una plaza de terapia puede ser un puente.

InnerPulse te ayuda a registrar tu estado de ánimo con un solo toque, completado con más de 100 posibles factores de influencia y tests de cribado clínicamente validados, si quieres usarlos. Todo permanece completamente sin conexión y en local en tu dispositivo, sin cuenta, sin nube, sin suscripción, como compra única. Precisamente en una etapa tan vulnerable, lo que anotas es asunto tuyo.

Y otra vez, porque importa: lo que estás atravesando no es un fracaso. Es humano, y mereces apoyo.

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